lunes, 1 de noviembre de 2010

Tsuga Studios de Nicholas Kekic








Nicholas Kekic: " El vidrio es un material fascinante, atractivo y desafiante con el que trabajar. Como material para la expresión, sus únicas limitaciones son las limitaciones que creamos para nosotros mismos. Creo que hay una manera de hacerlo en el vidrio, uno sólo tiene que encontrar el camino. Las técnicas de trabajo en vidrio han evolucionado durante miles de años. Me he beneficiado de las primeras tradiciones, del vidrio soplado. El soplado de vidrio para mí se ha convertido en un proceso de tomar este líquido super caliente y de congelación a la temperatura ambiente en un acto controlado, pero a veces de precario equilibrio entre el calor, la gravedad, el tiempo y la intervención humana en estos procesos.Me parece el vidrio más hermoso cuando trabajo de tal manera que  capta y, finalmente, expresa esta fluidez como material y aumentar al máximo su relación única con el color y la luz. Yo diseño mis trabajos para ser decorativos con líneas limpias, fuertes en sus formas y colores,  la mayor parte de mi trabajo es funcional, me siento más satisfechos de hacer piezas que son a la vez de hermosas, útiles.
A menudo me preguntan cómo se empieza en este camino. Tuve la suerte de nacer en una familia de fabricantes de vidrio. Mi abuelo trabajó durante cuarenta y dos años como vidriero industrial de General Electric en Cleveland, Ohio. Su experiencia y conocimiento técnico ayudó a mi padre, Thomas Kekic,  a construir su primer estudio y un programa de RIT en Rochester, NY. Creciendo durante el movimiento de vidrio en EEUU, estaba rodeado de objetos hechos a mano y la gente que trabajó duro en el desarrollo de su arte, utilizando materias primas naturales y un gran esfuerzo para llevar sus ideas creativas a la vida. Después de que mi padre falleció, me olvide del vidrio.  Hasta más tarde en mi vida, a los diecinueve años, que me di cuenta que estoy completamente  mi legado al vidrio, mientras asistía a un comienzo de clases de vidrio sopladoPenland School of Crafts en North Carolina. Penland para mí llegó a ser un lugar para descubrir mis propios recursos creativos. Fue allí donde he desarrollado una nueva relación con el vidrio, una en la que comence a redescubrir el valor de las cosas finamente hechas a mano. Estos objetos no sólo son importantes como expresión de lo que somos, pero hay una gran importancia en la vivencia del proceso creativo que les trae a la vida. Pasar el tiempo haciendo cosas que son hermosas o útiles, nos alienta a llegar a algo de lo que nos hace más humanos. No hay mayor grandeza en la vida de las ideas y la creatividad quelo que estos procesos pueden generar. Es en esta tradición que creo que hacer, usar y apreciar los objetos de vidrio aporta una riqueza a nuestras vidas que es a la vez única y preciosa.