sábado, 12 de julio de 2008

Raul Macsul




Raul Macsul trabaja desde hace 40 años con el vidrio, es hijo del fundador de la primera cooperativa de trabajadores del vidrio de la Argentina ( Cooperativa El Progreso) y enseña dos domingos por mes esta técnica milenaria.

Se inició en el arte del modelado de vidrio con aire cuando apenas tenía 14. “Mi papá me dijo ‘o estudiás o trabajás’. Elegí trabajar con el vidrio porque esto lo llevo en el alma y siempre lo supe”.

Lo que le fascina a Macsul de su arte, es que al soplar vidrio el material no se domina fácil y “siempre toma el movimiento que quiere, distinto a lo que uno se imaginó”.

“En la elaboración del vidrio sus componentes influyen en la calidad y transparencia. Algunos de esos productos son cuarzo, soda cáustica, bicarbonato de sodio y un mínimo de rotura”.

Estas materias primas se muelen, se pasan por una mezcladora y se llevan a un horno a 1400 grados centígrados. “El fuego funde el vidrio y la materia prima adquiere la consistencia de un almíbar que gana cuerpo cuando pierde calor”

El color del vidrio se logra al combinar esta sustancia caliente con otro vidrio derretido.

Por otra parte, el soplado se hace con una caña, tomando parte de esta materia de fundición que sale hiper hervida del horno.

“Es un fierro del tamaño de un palo de escoba, que tiene un agujero de punta a punta y en una de ellas, forma de boquilla, por donde se sopla y se da forma a la materia”, aseguró.

Con esta misma técnica es que se hace una botella artesanal. “El soplador trabaja en la caña modelando el vidrio y dándole la forma que lleva el molde antes de introducirlo en él. Una vez logrado esto, se lo incorpora siempre caliente, al molde y lo va soplando en forma giratoria. Al llenar el molde, se deja de soplar y ahí se obtiene la botella”, destacó.

Riesgos

Para soplar y hacer una botella, “la concentración es fundamental porque se trabaja con fuego a alta temperatura. Se debe trabajar con protección de los ojos”.

No obstante, según Macsul, “cualquiera, a cualquier edad puede aprender a soplar vidrio. Ya en la primera clase, puede modelar una gota de vidrio. Luego, se trabajan objetos más complejos y se practican ejercicios de elongación, porque el secreto está en las manos, que son la herramienta”.

Para este artesano, soplar vidrio permite “sacar de adentro cosas que ni se conocen de uno mismo”. Macsul lo resume como “la mejor terapia que le puede pasar a una persona”.

Raul Macsul


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